Neuralgia del trigémino
Es probablemente el dolor más intenso que describe la medicina, y es también el que más veces termina en una extracción dental innecesaria. De cada diez pacientes que llegan a operarse, ocho consultaron antes a un odontólogo, y a más de la mitad de ellos les hicieron algo en la boca que no hacía falta.
Mucha gente llega a esta página sin diagnóstico. Busca "dolor en la mitad de la cara", "me duele la mandíbula del lado izquierdo", "descarga eléctrica en la cara al masticar". Todavía no sabe que lo que tiene tiene nombre.
Si lo que describe es un dolor como un rayo, de un solo lado de la cara, que dura segundos, que se dispara al hablar, masticar, tocarse la cara o sentir el viento, y entre ataque y ataque no le duele nada, hay una buena probabilidad de que eso sea neuralgia del trigémino. Es una condición reconocida, se estudia, y tiene tratamiento.
Qué es, sin vueltas
El trigémino es el nervio que lleva la sensibilidad de la cara. Tiene tres ramas: una para la frente y el ojo, una para el pómulo y el labio superior, y una para la mandíbula y el labio inferior. La neuralgia afecta casi siempre a las dos últimas, que son justamente las de la zona dental. De ahí nace toda la confusión.
En el 80 a 90 por ciento de los casos la causa es mecánica y concreta: una arteria que apoya sobre el nervio justo donde sale del tronco cerebral, y que con cada latido lo va desgastando. Con los años, ese roce daña la vaina que aísla las fibras, y el nervio empieza a disparar solo.
Eso explica dos cosas. Explica por qué el dolor es tan eléctrico —es una descarga anómala, no una inflamación—. Y explica por qué existe una cirugía que resuelve el problema en su origen: se separa la arteria del nervio y se interpone una lámina de material inerte.
Cómo se siente
Los rasgos que lo distinguen de casi cualquier otro dolor de cara:
- Es de un solo lado, y prácticamente nunca cambia de lado.
- Dura segundos, no horas. Vienen en salvas.
- Es eléctrico, punzante, lacerante. No es un dolor sordo ni pulsátil.
- Tiene disparadores banales: hablar, masticar, lavarse los dientes, afeitarse, el aire frío, un beso, maquillarse. Mucha gente deja de comer o de hablar de un lado.
- Entre ataque y ataque no duele nada. Esa normalidad entre crisis es muy característica.
- No despierta de noche, en general, a diferencia del dolor dental.
- Y evoluciona en períodos: temporadas de dolor y remisiones de semanas o meses, que se van acortando con los años.
Ese último punto es importante porque genera falsas curas. Cuando el dolor se va solo después de empezar cualquier tratamiento, es fácil atribuirle el mérito al tratamiento.
Los números que conviene tener
- La compresión por una arteria explica el 80 a 90 por ciento de los casos. La arteria cerebelosa superior es la responsable en tres de cada cuatro.
- Solo el 15 por ciento de las neuralgias son secundarias a otra enfermedad. La esclerosis múltiple es la causa en el 2 a 4 por ciento, y hay que sospecharla sobre todo en personas jóvenes o cuando el dolor es de los dos lados.
- Aparece sobre todo después de los 50, y es algo más frecuente en mujeres.
- Y el número que más duele: en una serie de 51 pacientes operados, 41 —el 82 por ciento— habían ido primero al dentista, y 27 de esos 41 recibieron un tratamiento dental invasivo por este dolor: extracciones, tratamientos de conducto, implantes. Ninguno de esos procedimientos podía funcionar, porque el problema nunca estuvo en la boca.
De ahí sale la regla práctica más útil de toda esta página: si el dolor no se calmó después de un tratamiento dental, el problema probablemente no es dental. Y si le proponen una segunda extracción por el mismo dolor, ese es el momento de pedir una consulta neurológica antes.
Cuándo no hay que esperar
La neuralgia del trigémino no es peligrosa para la vida, pero estas situaciones sí requieren consulta pronta:
- Dolor que no cede con medicación y que impide comer o beber. La deshidratación y la pérdida de peso son complicaciones reales de las crisis severas.
- Adormecimiento persistente de la cara. La neuralgia clásica no deja la cara dormida entre los ataques; si hay pérdida de sensibilidad, hay que estudiar otra causa.
- Debilidad de los músculos de la masticación, visión doble, pérdida de audición o dolor en los dos lados.
- Comienzo antes de los 40 años.
- Y si está tomando carbamazepina: fiebre, dolor de garganta, moretones fáciles o una erupción en la piel. Son signos de reacciones adversas que requieren control inmediato.
Lo que se dice y no es cierto
"Es un problema dental." Es el mito número uno y el más caro, en dinero y en dientes. Ocho de cada diez pacientes pasan por el odontólogo antes del diagnóstico correcto.
"Es por estrés, o por causas emocionales." El dolor empeora con el cansancio, como casi todo dolor. Pero la causa está identificada y es anatómica en el 80 a 90 por ciento de los casos: una arteria apoyada en un nervio. No es un dolor psicógeno, y decirle a alguien con neuralgia del trigémino que su dolor es emocional es a la vez inexacto y cruel.
"Es una parálisis facial." No. La parálisis de Bell es motora: la cara no se mueve. La neuralgia es sensitiva: la cara se mueve perfectamente y duele.
"No tiene cura, hay que aguantarse." Falso, y es la creencia que más años de dolor innecesario provoca. La carbamazepina controla el dolor en la mayoría de los pacientes al inicio. Y cuando la medicación deja de alcanzar o los efectos adversos se vuelven intolerables, hay procedimientos —la descompresión microvascular, la radiocirugía, los procedimientos percutáneos— con resultados sólidos.
"Se cura con acupuntura." No hay evidencia que sostenga la acupuntura como tratamiento primario. Y como la neuralgia tiene remisiones espontáneas, cualquier cosa que se esté haciendo cuando llega la remisión parece haber funcionado.
"Si soy joven, seguro es esclerosis múltiple." La esclerosis múltiple explica el 2 a 4 por ciento de los casos. En alguien joven o con dolor bilateral hay que descartarla, pero es la excepción, no la regla.
Qué va a pasar en la consulta
La historia es casi todo. Le van a preguntar por la duración de cada ataque, por los disparadores, por si duele entre crisis, por si respondió a la carbamazepina —responder es en sí mismo un dato diagnóstico—, y por el lado.
El examen se enfoca en un punto: buscar lo que no debería estar. Sensibilidad conservada, fuerza masticatoria normal, resto de los pares craneales normales. Si algo de eso falla, el cuadro deja de ser una neuralgia clásica y hay que buscar una causa.
La resonancia se pide con una secuencia particular, orientada a ver el nervio y los vasos alrededor. Sirve para descartar otras causas y para ver si hay un vaso apoyado.
Y sobre el tratamiento, el orden importa: primero medicación, y cirugía cuando la medicación falla o no se tolera. Si le proponen operar de entrada sin haber probado el tratamiento médico, pregunte por qué.
Las preguntas que conviene llevar anotadas
- ¿Es una neuralgia clásica o hay algo que sugiera una causa secundaria?
- ¿La resonancia muestra un vaso apoyado en el nervio?
- ¿Estamos en la dosis correcta de medicación antes de considerar cirugía?
- De las opciones quirúrgicas, ¿cuál me conviene por edad y estado general, y por qué?
- ¿Qué probabilidad de quedar sin dolor tiene cada una, y cuánto suele durar?
- ¿Qué riesgo de adormecimiento de la cara tiene cada opción?
Las preguntas que más se hacen
¿La neuralgia del trigémino tiene cura?
Sí, en muchos casos. La medicación controla el dolor en la mayoría al principio. Y cuando deja de alcanzar, la descompresión microvascular ataca la causa —separa la arteria del nervio— y consigue alivio duradero en una proporción alta de pacientes. También existen la radiocirugía y los procedimientos percutáneos.
¿Es un problema del diente?
Casi nunca, aunque lo parezca: la neuralgia afecta las ramas del nervio que inervan justamente la zona dental. En una serie de pacientes operados, el 82 por ciento había ido primero al dentista y a más de la mitad de ellos le hicieron una extracción, una endodoncia o un implante que no hacía falta. Si el dolor no cedió con el tratamiento dental, el problema probablemente no está en la boca.
¿La neuralgia del trigémino es por estrés o por causas emocionales?
No. En el 80 a 90 por ciento de los casos la causa es una arteria que comprime el nervio a la salida del tronco cerebral. El cansancio puede hacer que se tolere peor, como cualquier dolor, pero el origen no es emocional.
¿Cuánto dura el dolor?
Cada ataque dura de segundos a un par de minutos, y vienen en salvas. Entre ataque y ataque, característicamente, no duele nada. La enfermedad evoluciona por períodos, con remisiones que pueden durar semanas o meses y que tienden a acortarse con los años.
¿Es peligrosa? ¿Es cáncer?
No es cáncer y no pone en riesgo la vida. Lo que sí puede volverse peligroso es la intensidad: hay pacientes que dejan de comer y beber durante una crisis, y eso sí requiere atención. La neuralgia clásica tampoco es un signo de tumor, aunque la resonancia se pida entre otras cosas para descartarlo.
¿Qué es la descompresión microvascular?
Es la cirugía que corrige la causa. A través de una apertura pequeña detrás de la oreja se llega al punto donde el nervio sale del tronco cerebral, se separa la arteria que lo comprime y se interpone un material inerte para que no vuelva a apoyarse. Es la única opción que no daña el nervio para aliviar el dolor, y por eso es la que menos adormecimiento facial deja.
¿La carbamazepina cuánto tarda en hacer efecto?
Suele empezar a actuar en días, y la dosis se sube gradualmente para evitar mareos y somnolencia. Responder bien a la carbamazepina apoya el diagnóstico. Requiere controles de sangre periódicos, y hay que consultar sin demora ante fiebre, erupción en la piel o moretones fáciles.
¿Puedo viajar en avión con neuralgia del trigémino?
Sí. Los cambios de presión de la cabina no desencadenan crisis. Lo que sí conviene prever es el aire frío directo de las salidas de ventilación, que en algunas personas es un disparador, y llevar la medicación en el equipaje de mano.
